miércoles, 26 de noviembre de 2014

Hoy hace seis años.


 Ayer escribí:

“Hoy hace seis años que Susan ingresó en el Hospital.
Hoy hace seis años que empezó su calvario.
Hoy hace seis años que nos miramos y que no supimos qué decirnos.
Hoy hace seis años que nos inundó una lágrima que era un mar sin vida.
Hoy hace seis años que me dijeron que mi niña se iba.
Que soledad y que enorme sufrimiento, mi vida sin ti, mi adorada compañera !!!”

Mi hijo mayor, Jerónimo, que cuando lloró la muerte de su madre se le deslizó de los ojos un iceberg, me envió tres besos rodeados del silencio con el que viste sus emociones.
Yo dejé caer  un torrente de lágrimas.

Mi hijo menor, Aleix, que durmió la noche del fallecimiento de su madre conmigo cogidos de la mano, me hizo llegar este escrito:

“Hoy hace seis años que mi corazón se endureció, que parte de mi alma se marchitó.
Hoy hace seis años que mis ojos lloraron por toda una vida, que mi gesto se endureció.
Hoy hace seis años que dejé de ser un niño.
Siempre te echaré de menos, mi adorada mamá.”
Yo vertí ríos de lágrimas sobre las palmas de mis manos.

Susan, aquí estamos tus tres chicos pendientes del cielo, en amaneceres de rojo rubí y en atardeceres del verde de la esmeralda.

Susan, tus tres chicos te adoramos!!!

lunes, 24 de noviembre de 2014

Píldora de la luna de los lunes (241114).

 
Píldora de la luna de los lunes.
Cavilaciones, reflexiones e introspecciones.

Leía ayer, en la contra de “El País”, Edición Nacional, una declaraciones de la actriz barcelonesa Vicky Peña, sesentona como yo, en las que textualmente decía:

“Desde que está este monstruoso Gobierno la gente está en la calle porque es ominoso cómo están desmantelando el tejido social”.

Y continúa diciendo:

“Estoy en un continuo cabreo desde el otoño de 2011. Y antes, cuando cambiaron el artículo 135 de la Constitución me cabreé mucho. Cabreada con la prepotencia de la banca, con el peso que tiene lo mercantil sobre mi vida. Me siento ninguneada, toreada, muy mal.”

El artículo 135 hace referencia a la estabilidad presupuestaria, el déficit estructural y el equilibrio presupuestario entre las Comunidades Autónomas.
Pero lo que yo deseo destacar se reduce a prácticamente tres conceptos que afectan a la gran mayoría de los habitantes de España: monstruoso Gobierno, desmantelamiento del tejido social, y cabreo persistente.
Esta es la España de nuestros días!!!

Pero como que no quiero empezar la semana cabreado y nos os quiero contagiar de ello, aquí tenéis unas recomendaciones de Mahatma Gandhi que espero nos ayuden a un buen inicio de la última semana de noviembre de 2014.

“Cuida tus pensamientos…
porque se volverán PALABRAS.
Cuida tus palabras…
porque se volverán ACTOS.
Cuida tus actos…
porque se harán COSTUMBRE.
Cuida tus costumbres…
porque forjarán tu CARÁCTER.
Cuida tu carácter…
porque formará tu DESTINO,
y tu destino será tu VIDA”.

Buena semana para todas y para todos!!!
Paco Riera

sábado, 22 de noviembre de 2014

Lágrimas de Azahar.

(Texto para fotografía de Gabriela Boldoczi)

Palabra de claras y firmes resonancias árabes, palabra levantina y andaluza, de huerta murciana, flor de mezquita cordobesa, de plata mediterránea de Málaga y de la Torre del Oro de Sevilla, y que mantiene y conserva, en su interior, esa h muda que se rebela para mostrar su existencia con los dulces aromas que despide y el embeleso de miel que contagia.

La blanca Flor del Azahar es piel de mujer perfumadita por el naranjo y rasgos del limonero, piel suave de hembra bañada en aceite de azahar que seduce porque seda y sosiega y atempera los sentidos del amante que en su seno se adormece.

Es flor de cinco pétalos blancos abiertos que esconden un corazón frondoso de hembra que ama y desea ser amada, que goza y desea ser gozada, y para ello destila sus esencias y fragancias a quien sabe apreciarla, mimarla y cuidarla con el esmero y el cariño del cortejo noble y honrado.

Es flor que hipnotiza y enamora y fascina cuando al alba da su adiós a pequeñas y lánguidas lágrimas que recorren con lentitud sus pétalos blancos hasta depositar su frescura en los labios del galán que busca con desespero los labios de azahar de su doncella, que rezuman los perfumes nítidos, claros y lúcidos de la Flor del Azahar.

La Flor del Azahar, la Flor Reina del Perfume y del Aroma, la Flor de la Blanca Pureza.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Ciego de las uñas.

 
Estaba al fondo, junto a una cristalera con vistas al río.
Estaba ausente, distante,  porque escuchaba música que no era la de los altavoces del  Bar, sino la de sus pinganillos incrustados en sus orejas.
Entendí que escuchaba música porque sus dedos la tatareaban sobre la mesa de su infusión que desprendía aromas y humos tibios, y también seguí el compás sobre el teclado de su portátil.

De vez en cuando desviaba la mirada para, a través del ventanal, observar el río que bajaba aguas lentas y algo sucias tras su paso por la ciudad. Su rostro se reflejaba difuminado y acuoso por la lluvia que resbalaba en el atardecer del cristal, y mostraba una tímida sonrisa de alegría contenida cuando contemplaba las piraguas de los niños y los jóvenes que practicaban con las palas con torpeza adolescente sobre las aguas del río.

Yo estaba en una mesa del Bar suficientemente distante de la suya como para que no advirtiese mi fijación en ella.

Me llamó la atención el veloz movimiento de su dedos, que me parecieron ágiles y  distraídos en ocasiones y concentrados en alguna tarea importante cuando su portátil reclamaba el contacto de sus yemas.
El reflejo de su rostro en el cristal me devolvía miradas inexistentes que acabaron por cautivar mi atención.

El silencio en el Bar era casi total, salvo el ruido de la tragaperras que alimentaba un chino que evitaba el cigarrillo por la prohibición de fumar en locales públicos.

Yo no dejaba de mirar el movimiento de sus dedos volátiles, con especial atención en sus meñiques diminutos y graciosos, y en ocasiones sentía miedo a que nuestras miradas se cruzasen en el cristal del ventanal y que  ella descubriese mi concentración en sus manos.

Por unos instantes, junto al ruido del chino y su tragaperras, se rompió el silencio con la llegada de una clienta que solicitó lotería de Navidad al camarero, que se la dio cantando a voz en grito “Doscientos millones para la Señora, con el Bar dando y el Gobierno robando”.
Se recuperó el silencio con la partida de la jugadora, pero no volvió la paz porque el chino, a fuerza de insistir, acertó con el premio de la tragaperras y el escándalo del caer de las monedas quebró cualquier atisbo de quietud.

Yo me debatía en mis ganas de acercarme a la mujer de la cristalera para intentar entablar  conversación. Sus manos y sus dedos me atraían irremediablemente. El cristal que la separaba del río me devolvía mi ansiedad en fogonazos de luz de luna que ya asomaba en el atardecer.

Decidí abandonar mi parálisis y me dirigí a ella. No preparé la interrupción que suponía mi aproximación porque temí que marchase antes de que yo la abordase.

A pecho descubierto le dije que me encantaban los movimientos de sus manos y sus dedos y que sus meñiques me habían atrapado la atención en aquel Bar semidesierto. Cayó su mirada sobre mis ojos, sin sorpresa, sin sobresalto, lo que me hizo suponer que me estaba esperando porque una mujer observada lo sabe desde el primer momento.
Sus ojos oscuros, de mirada franca y clara, se adornaron de una leve sonrisa de complacencia que invadió toda mi existencia.

La tragaperras del chino insaciable seguía con su música estridente y el chino proseguía empecinado echándole monedas desde su taburete frente a la máquina. Yo lo percibía como en la lejanía porque mi concentración estaba fijada en esos ojos de caída en sus extremos y en la sonrisa plácida de la mujer sentada junto al cristal que la separaba del río, de sus aguas y de los muchachos con sus piraguas.

A mí repentina presencia y a la interrupción de mis palabras inesperadas les dio las gracias al tiempo que deseaba buenas tardes.

Y fue entonces, cuando buscaba argumentos que prolongasen nuestra conversación y quebrasen esos instantes de parálisis que siguen a la sorpresa que provoca la interrupción de un desconocido, cuando observé que sus uñas estaban mordidas, sin saña ni agresividad excesiva, pero mordidas por unos dientes blancos que asomaban entre sus magníficos labios de sonrisa blanca, franca y fresca.

Mientras miraba su infusión que dejaba de humear porque se quedaba fría, y el calor se trasladaba a su mirada que persistía en buscar mis ojos, no pude evitar cierta mueca de sorpresa en mi rostro, pero mi gesto se distrajo en sonrisa cuando caí en la cuenta de que acababa de encontrar sin querer el motivo que buscaba para romper el titubeo que se avecinaba en la conservación.
Y fue así que le dije que cómo era que se mordía las uñas, y también las de su meñique pequeñito y volátil.

Con expresión algo aturdida, pero nunca con muestras de desagrado, me dijo que era su forma de descargar nervios, de recuperar tranquilidades perdidas en el día a día, y que a fin de cuentas todos tenemos nuestros puntos débiles.

Acepté la respuesta con una sonrisa algo fingida porque me sobrevino un terror terrible por si me preguntaba por cuáles eran mis puntos débiles.
Respondí que aún así sus dedos y el movimiento que imprimía a sus manos me parecía maravilloso, y ella justificó su debilidad al comunicarme que su padre también se mordía las uñas, y que dejó de hacerlo cuando su enfermedad le produjo ceguera.

Insistí en la belleza de sus dedos y manos con independencia de sus aficiones destructoras, aunque no pude evitar imaginar aquellas manitas con unas uñas pintadas de colorines, hoy malvas y mañana del amarillo de la rosa mosqueta y pasado del naranja del clavel de moro y siempre del rosa de la rosa, y me parecieron bellísimas en mi fulgurante ensoñación.
Estuve a punto de decirle TE QUIERO, pero me pareció prematuro.

Me despedí por no molestar más y recogí su cálida sonrisa de fresa, mientras volvía a reinar el silencio porque el chino ya no jugaba con la tragaperras, sino que traspasada la puerta del Bar fumaba como un descosido todo lo que se ahorró en la máquina del juego, y en aquel instante de humos y uñas mi mente me recordó el refranero que reza “ojos que no ven, corazón que no siente”, mientras mi pensamiento se poblaba del padre ciego que dejó de morderse las uñas de la mujer de la ventana sobre el río.

Mi corazón alterado saltaba y golpeaba mi pecho, y ahora que recobré la tranquilidad y la paz que ella me sustrajo y que no hay Bar, ni chino, ni cristal mojado de lluvia, ni río, mi corazón siente deseos de decir aquel te quiero que allí me pareció prematuro.

Y sé que la mujer de las uñas mordidas, la mujer del río, cada tarde, cuando la luna empuja al sol buscando su lugar allá arriba, me espera mientras deposita dulcemente su sonrisa en la cristalera.

jueves, 20 de noviembre de 2014

El secreto de los cerdos.

Entro en un Bar.
¡ Qué suerte que existen los bares !

Leí, hace ya unos años, que en toda Suecia hay menos bares que en el madrileño barrio de Vallecas. Yo no viviría en Suecia. Donde no hay bares no se puede vivir. No hay vida.

Pero como que vivo en este país, pues entro en un Bar.
Me acodo en la barra y me pido una birra.
Mientras el camarero me la echa desde el grifo de la cerveza, su otro compañero camarero se afana en escribir en una de esas pizarras en forma de trípode que luego se ubican en el exterior, junto a la puerta de acceso al Bar-Restaurante, el menú del día. Menú barato. Ocho con cincuenta euros.

“Verduritas variadas”, “Canelones de carne”, “Tortilla campesina”, de primer plato y a escoger.
“Entrecot a la pimienta”, “Se… y la mano que garabatea se queda con la tiza blanca clavada, inmóvil, en la pizarra verde.
Está el escritor camarero de pizarras de menús en una posición algo cómica, inclinado con el culo en pompa y se le ha quedado la mano con la tiza varada sobre el encerado.
Sin variar un ápice su postura y sin movimiento alguno más que el de sus labios y en un tono sumamente reflexivo dice:
-       “¿Secretos se escribe con c o con k?”
Sé que me lo pregunta a mí, seguramente porque soy el más cercano a su culo desde mi posición en la barra, donde consumo mi birra.
Respondo:
-       “Con c”

Con un leve gesto de cabeza me da las gracias sin pronunciar palabra y la tiza inicia de nuevo su rasgar áspero que produce a veces grima en los dientes y escribe:
-       “Secletos de cerdo” y finaliza el redactado del menú con “Bistec con guarnición”.


De un trago me bebo lo que queda de la birra que me espera en la barra antes de que redacte en la pizarra los tres postres correspondientes al Menú del Día, y mientras bebo pienso que no merece el cerdo la desconsideración y utilización peyorativa y extensiva que de su nombre hace el hombre, porque de él se aprovecha todo, y también pienso que aunque parezca mentira por su condición animal el cerdo también tiene, escondido entre sus ricas carnes,… SECRETOS (¿o en el caso del cerdo serán SECLETOS y no nos hemos enterado?).

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Crónica alucinógena de El Grito de la Lechuza.

 
Me convoca con urgencia la Lechuza para decirme lo que a continuación narro, intentando ser lo más neutro posible, ya que mis opiniones no cuentan en mi condición de transmisor del pensamiento de El Grito de la Lechuza.
Y esto me dice la rapaz nocturna desde su rama:

He dejado pasar unos días, desde los hechos, a posta.
Y los días ya han pasado.
Pero no mi estado de alucinación (por eso lo de Crónica alucinógena).

Mariola Vargas, nueva alcaldesa de Collado Villalba (en las afueras de Madrid capital), fue sometida a una especie de test o de preguntas por parte de los concejales del Ayuntamiento de la población mentada antes de asumir la alcaldía tras la dimisión del anterior alcalde. Esta forma de proceder, al test de marras me refiero, es un invento de la inefable Esperanza Aguirre, quien asegura que tras someter a un político a esa prueba se garantiza que no existe corrupción ni corruptelas ni mancha alguna en su expediente de servidor público.
Decía que la Lechuza ha dejado pasar unos días antes de comunicarme lo que aquí yo comunico por encargo de la nocturna, pues deseaba ver la reacción de los medios y de la ciudadanía en general ante una de las manifestaciones de la nueva alcaldesa.

La Vargas fue preguntada por un concejal del P.P., a modo de cierre de su exhibición de honradez política, con la siguiente cuestión (escribo literalmente): “¿Hay algo mas que nos puedas decir para saber que has dicho la verdad?” (a las preguntas anteriores sobre su intachable curriculum político). Y Mariola respondió, fría y serenamente: “Más que deciros, voy a mostraros lo que soy. No te voy a decir que soy un perro judío, que no lo soy”.

Nadie ha dicho nada, a excepción de la columnista catalana Pilar Rahola (“La Vanguardia” de hace unos días), sobre el tema.
¿Comprendéis ahora porque el porqué del estado de alucinación de la Lechuza?
¿No? Pues esto explica la Lechuza:
La nueva alcaldesa de una población del cinturón madrileño asegura no ser corrupta manifestando que no es un… PERRO JUDÍO !!!
Bien podría haber añadido que tampoco es un gitano ladrón, o un catalán de mierda, o un gabacho de los cojones, o un negro sucio, o un spaghetti italiano, o un mafioso siciliano, o un embaucador argentino, o un pielroja americano, o un borracho escocés, porque al parecer las razas y sus procedencias justifican y explican comportamientos.
Y ante tal manifestación antisemita, NADIE, absolutamente NADIE, ha dicho nada de nada: ni los que la escuchaban en directo, ni su propio partido, ni los medios de comunicación, ni las radios, ni las televisiones, ni la ciudadanía, ni contertulio alguno.
No me quiero extender en consideraciones sobre racismo, odios ancestrales, pobreza espiritual, vergüenza nacional (¿qué nación?), uso de expresiones embrutecedoras, hartazgo político y social, porque mejores plumas que la mía ya lo ha dicho, como la de Pilar Rahola, que ha escrito textualmente: “Y si todo eso sabemos, lo que sabemos es terrible: que el PP tiene en Collado Villalba una alcaldesa con tics antisemitas y no le importa. Asquito”.
Permitid a la Lechuza que vaya un poco más allá que la columnista:
¡ Qué asco, que tremendo asco !

martes, 18 de noviembre de 2014

Píldora de la luna de los lunes. Cavilaciones, reflexiones e introspecciones.


Casi a punto de empezar la lunes del martes, os remito mi "Píldora de la luna de los lunes", solicitando disculpas a aquellos que creen que no puedo mezclar mis pensamientos y cavilaciones con temas políticos.

En mi justificación debo decir lo que ya he dicho alguna vez, y que me parece muy importante, por lo que me permito repetirme: la política, esa práctica social (y necesaria) denostada y degradada hasta sus máximos límites por los actuales gestores de esta comunidad de comunidades mal avenidas denominada España, tiene una incidencia brutal en nuestras vidas y, en consecuencia, adquiere la categoría de vital, porque rige muchos de nuestros destinos y en muchos de sus diferentes órdenes, como el económico, el de la convivencia, el de la solidaridad, el de la salud, el de la cultura, el religioso,...

Es por ello que, ahora que el Presidente del Gobierno manifiesta que tal vez ha errado en sus estrategias de aproximación a Catalunya, remito un pensamiento y una recomendación de un escritor universal con alguna (mínima) esperanza de que el gallego pertinaz e impertérrito y su Vicepresidenta sepan de quién les hablo y atiendan a su consejo, porque pienso que mejor nos iría a todos.

"Para ver claro, basta con cambiar la dirección de  la mirada".

Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944)

Autor francés, aviador, y conocido mundialmente por el ser el creador de la famosa novela breve "El Principito".

En mi cumpleaños del pasado 14 de noviembre (muy cercano a cuando escribo esta líneas), cuando cumplí 60 años, una excepcional mujer que me ofrece cada día su amistad y cariño, me obsequió con una edición especial de esta obra en formato gigante y repleto de maravillosos pop-up's que ilustran genialmente la obra.

Y es a consecuencia de la recepción de ese obsequio que fue atraída a mi mente la figura de Saint-Exupéry, y es por eso que ahora os remiro esa reflexión suya, aunque la remito con escasa confianza en que el impertérrito e hierático Jefe del Gobierno Central tenga a bien atenderla o considerarla como algo que pueda favorecer sus planteamientos para  un mejor entendimiento de los pueblos de este conglomerado que denominamos España, ya que entiendo que sus prioridades están en otro lugar muy distante del bien de los ciudadanos que dice gobierna.

Aún así, quiero ser y adoptar posiciones de "El Principito", que son las contrarias al desánimo y la decadencia, y próximas a la ilusión y a la creencia de que el que en algo cree con fuerza y tesón está muy cerca de conseguirlo, a pesar de que poderosos sin escrúpulos vigilan atentos para que ello no sea posible, y entre ellos y de forma destacada los que hoy día ostentan el poder.

Buena y feliz semana a todas y todos!!!

Paco Riera