jueves, 18 de mayo de 2017

Crónica de El Grito de la Lechuza.

 
Ayer la Lechuza intentaba (obsérvese el significado del verbo, que no es lo mismo que el verbo conseguir) desayunar tranquilamente después de felicitar el día a sus amigos con un “guatsap”, como hace frecuentemente. Se encontraba llena de energía y vitalidad y había dispuesto sobre la mesa unas tostaditas con jamón dulce, un poco de vino rosado y gaseosa, además del periódico del día.

Y se encontró, así, de sopetón, me dice a mí, su Cronista, con algunos titulares del diario, y me dice algunos porque al llegar justo a la mitad del periódico había perdido toda su energía, toda su vitalidad y toda la ilusión por el nuevo día que iba a comenzar observándome realizar pequeños trabajos de “bricolage” en mi casa de Enveitg.

-       Trump o el abuso de poder.
-       Hollande a Macron: “En el Elíseo no te fíes de tus jóvenes consejeros”.
-       De Bonafini , Jefa de las Madres de la Plaza de Mayo (Argentina), acusada de corrupta por el desvío de doce millones de euros que recibieron para hacer vivienda pública.
-       La Fiscalía se querella contra la Consellera Borràs por licitar las urnas.
-       La Guardia Civil vincula a Cifuentes con la financiación ilegal del P.P.
-       Villar Mir investigado por el caso “LEZO”.
-       El Congreso reprueba al Ministro Catalá y exige la destitución de Maza y Moix (fiscales).
-       Cuatro ex cargos de ADIGSA evitan la prisión al confesar.
-       Prisión para dos urbanos por el asesinato de un agente.

¿Se puede vivir así?
¿Pero qué es lo que hemos sido capaces de crear la especie humana?

La Lechuza rompió el diario, lo tiró a la basura, y se dispuso a observar mi trabajo con una carita que daba tanta pena que no pude más que acariciarle la cabecita en un silencio de triste y resignada comprensión.

lunes, 8 de mayo de 2017

Crónica de El Grito de la Lechuza.

 
Después de algo mas de siete meses vuelve a requerir mis servicios de cronista la Lechuza. No he querido preguntarle a qué se ha dedicado ese largo tiempo, porque, conociéndola como la conozco, corría el riesgo de que me lanzase algún improperio duro y directo. Si algún día lo desea ya nos explicará el por qué de su silencio.

Ayer por la noche la Lechuza me preguntó si podía trasladar a mi grupo del “guatsap” una pregunta que le daba vueltas entre sus plumas, su pico y sus garras a raíz del resultado de las presidenciales francesas,  en donde E. Macron, liberal de derechas, derrotó a M. Le Pen, líder de la ultraderecha conservadora católica, fascista y xenófoba.
La Lechuza quería conocer las respuestas que la pregunta en cuestión provocaban.
La pregunta decía textualmente: “Francia vota NO al fascismo y a la extrema derecha. ¿Cuándo lo hará España?”.

Recibí muchas respuestas de mis amigos y contactos, que son de todas las tendencias, desde burgueses recalcitrantes, hasta trabajadores humildes, de derecha dura algunos, de izquierdas otros, centristas, independentistas catalanes, centralistas,… y salvo alguna estupidez que no recojo por salud democrática, muchos han respondido al interrogante que se les planteaba con una sola palabra, a saber: NUNCA.

Trasladé las respuestas a la Lechuza, con la finalidad de que las conociese y emitiese su juicio si es que así lo deseaba, y lo único que me dijo, y que yo transcribo aquí fue “Me lo temía. Más bien lo sabía.”

Y, en esta ocasión, este cronista se atreve a añadir algo de su propia cosecha: “Yo también lo intuía. Me corrijo: yo también lo sabia. Y eso es lo peor”.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Quiero ser escogido por una pareja de golondrinas.

 
Ahora que ya empezó el mes de mayo, “florido mayo” lo tituló el escritor andaluz ya fallecido Alfonso Grosso, quiero quedarme muy muy quieto para ver si una pareja de golondrinas me escogen y anidan bajo el techo de mi casa ceretana, porque así podré disfrutar de los círculos que las jóvenes crías de golondrina dibujarán en el cielo de mi jardín, sobre las fresas y las cebollas, sobre el perejil y el romero, sobre los ajos y los pepinos, sobre los claveles de moro y las begonias de hoja de color verde alga y pétalos escarlata, sobre el césped húmedo de rocío que descansa y relaja mis pies descalzos.

Me emociona ver volar las golondrinas en su vuelo de bólido de bala, vuelo rasante y zigzagueante del inicio de la lluvia de mosquitos que precede al aguacero de lluvia fina y cristalina de agua de la primavera.
Se me inundan mis ojos de colores translúcidos y brillos de emoción cuando las golondrinas en sus quiebros y requiebros de vuelo alto ahora y raso después muestran su cuerpo del color del ajedrez y su inteligencia de ajedrecista profesional.
Me asombra su vuelo silencioso como me asombra en invierno el sigilo de la caída de la nieve, me impresiono al contemplar su seca y perfecta frenada al acceder a su nido en construcción por su pico arquitecto inundado de baba pegajosa y pajitas silvestres y hierbas muertas que darán el calor de la vida a sus crías.
Me fascina pensar que es muy muy posible que, si yo y el techo de mi casa de pueblo somos escogidos por una de las parejas de golondrinas que sobrevuelan mi jardín, el año que viene las mismas aves nos visitarán de nuevo para sellar para siempre nuestra amistad.

Permanezco quieto, muy quieto, no hago ruido, casi ni pestañeo, porque el vuelo alegre de una golondrina aletea libre en mi pecho mientras yo aprieto mi cerebro y mi pensamiento para que se cumpla mi deseo.

lunes, 1 de mayo de 2017

Erecciones (pocas) y eyaculaciones (menos), con el permiso de Bukovski (Charles). (XIX).

 
Leo en alguna parte que algunos, muchos, puede que demasiados, dicen que la soledad es estar solo, vivir solo, y que es muy duro.

Es falso.

La soledad es estar vacío por dentro.
Yo vivo solo y no sufro de soledad, porque intento que mi mundo interior sea amplio, ancho, enorme, vital, visceral, sanguíneo, onírico, total, y que muchas criaturas habiten mi espíritu porque ellas son las que me permiten soñar, y soñar es vivir en una doble dimensión, que es la extraordinaria, porque la otra vida, que ya la vivo, es la dimensión ordinaria.

jueves, 27 de abril de 2017

Erecciones (pocas) y eyaculaciones (menos), y con el permiso de Bukowski (Charles). (XVIII).

 
(Dedicado a un amigo, Brahim el Arfaoui, para mí Ibra, tertuliano habitual en Radio Puigcerdá 107.9 FM desde hace un par de años, con el que suelo discutir y polemizar, y que es el que me ha dictado esta eyaculación).

Hablamos para entendernos hoy en día tres, cuatro, cinco idiomas…, pero no sabemos hablar ni entendernos con nuestros hijos, con nuestros hermanos, con nuestras amigas y  con nuestros amigos, ni por supuesto con nuestros vecinos.

miércoles, 19 de abril de 2017

Erecciones (pocas) y eyaculaciones (menos), con permiso de Bukowski (Charles). (XVII).

 
Un Presidente de un país es citado por los Tribunales de Justicia de su país a declarar como testigo por un caso de corrupción que afecta a la financiación de su propio partido, que es el que gobierna.
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 ¿Suena como a ficción, verdad?
Pues es real: el Presidente se llama Mariano Rajoy Brey, y el país es España.
No tengo nada más que decir.
Prefiero guardar silencio para que ustedes piensen y juzguen, salvo apuntarles una sola cosa más para su tranquilidad: sus conclusiones serán las que sean, pero no sufran, no pasó nada, ni está pasando nada, ni pasará nada.

martes, 18 de abril de 2017

La observación.

 
Es evidente que la observación es una de las grandes prácticas a la que debemos entregarnos los hombres, porque de la observación extraeremos grandes enseñanzas y sabidurías.

En ocasiones, amigos míos me preguntan, entre sorprendidos y extrañados, de dónde saco yo las historias y los cuentos que narro y escribo, y también en muchas ocasiones ellos mismos se responden que de mi gran capacidad para la imaginación.
Y es entonces cuando yo les corrijo, y les digo que no, que la imaginación aporta cosas, claro que sí, pero que casi todo procede de la observación.

Y lo justifico y confirmo con un ejemplo simple, de extremada simpleza a la vez que altamente ilustrativo de lo que mantengo.
Prácticamente todos nosotros conocemos las latas de cerveza de la marca “Xibeca”, pero casi nadie ha caído en la cuenta de que impreso sobre el rojo de la lata hay un cuento que dice así:
“Cuenta la leyenda que una lechuza (xibeca*, en catalán) hechizó a una joven convirtiéndola en una bruja con fantásticos poderes. La peculiar forma alargada de la bruja Xibeca se hizo tan famosa que se cree que, años después, sirvió de inspiración a la hora de buscar un nombre para las botellas de litro de Damm.
Sin embargo, otra historia popular dice que podría ser la similitud de tamaño entre estas botellas y la lechuza la que finalmente diera nombre a esta original cerveza”.

*LECHUZA (XIBECA, EN CATALAN) f. Ave rapaz nocturna de cabeza grande y ojos grandes y brillantes con el iris amarillo, rodeados de plumas dispuestas en forma de radios.
Y junto a este texto, que consta en castellano y catalán en cada una de las latas de la mencionada marca (lo cual indica bastante sobre el cuantioso espacio de lata que el cuento ocupa) aparece el dibujo a mano alzada de una lechuza posada sobre una rama de árbol.

Es, por tanto, la observación y no otra cosa la que nos trae los cuentos allá donde estamos, aunque es bien cierto que después la imaginación suele aderezarlos como la sal, la pimientas y otras especies condimentan las viandas que acostumbramos a consumir con sumo deleite.

En consecuencia, nuestra mente tiene que estar tremendamente abierta y receptiva para recoger las historias y los cuentos que vienen a nuestro encuentro, ya que caso contrario pasan de largo sin ofrecernos la posibilidad de escribirlos y contarlos una vez salpimentados con nuestra imaginación, como es el caso del cuento de la bruja Xibeca y la cerveza Damm.